lunes, 28 de septiembre de 2009

Mamma mia en Broadway


A las seis estabamos bañadas y vestidas para cenar pero, al bajar al sotano, nos percatamos que los domingos habia almuerzo en vez de cena, asi que con resignacion, empezamos a contar los minutos para salir rumbo a Broadway.
Si bien caminamos mucho la zona de los teatros, solo la habiamos visto de noche y completamente iluminada apenas un rato el sabado. Hoy era La noche.
Bañadas y estrenando algo de lo poco que nos habiamos comprado, a las seis y media cominamos para el teatro.
La emocion era inmensa y la alegria no tenia tope.
De a ratos llovio, de a ratos no, pero todo era motivo de recocijo y expectativa. A media cuadra empezamos a ver los carteles luminosos y los avisos de las comedias, y entre las pantallas gigantes y lo vidrioso del paisaje, vimos la gente que se amontonaba frente a la sala.
Nos sumamos a la desordenada multitud y con nuestros e tickets- que hasta estar frente al tipo que te daba el ok dudaba yo que sirvieran- ingresamos al salon.
Una multitud de acomodadores que no recibian propina iban guiando a los cientos de turistas de los mas diversos origenes que con media sonrisa en la boca ya estaban dispuestos a cantar. Era como si tuvieran el aplauso preparado.
En el descontro y con mi ansiedad por no saber donde sentarme, vi un hombre de traje que miraba serio todo lo que pasaba. En mi desesperacion, paso, en ingles, lo que sigue:
- señor, usted trabaja en el teatro?
-Soy el gerente
-Ah que bueno, entonces algo de esto debe entender. Me puede decir a donde me tengo que sentar?

Imaginense mi cara de verguenza, pero... todo bien, me indico donde ir, y luego de comprar un agua de 4 dolares (en la calle sale 1 o 2), nos sentamos.
El asiento estaba ESPECTACTULAR super cerca y en el medio y todo el teatro estaba precioso, lleno de gente, algunos muy elegantes, otros, como noostros con toda la pinta de turistas que hacen lo que pueden para no desentonar.
Una luz celeste tiño toda la sala y la obertura empezo a sonar tocando algunos compases de cada una de las canciones. La cara de Maia no tenia palabras. Me agarro la mano fuertisimo como para rompermela.
Despues, no tengo nada para decir. El show es perfecto, super ameno, la gente termina parada cantando y bailando, Maia y yo por supuesto, entre ellos.
Por supuesto, previamente tuve que prometer que solo me pondria a bailar si otros lo hacian, y que no le haria pasar verguenza a mi hija por nada del mundo.
Me explotaba el corazon a mi que soy grande asi que no puedo imaginar lo que sentiria ella. De a ratos la miraba y decia para mis adentros "gracias dios por dejarme vivir algo asi"
Salimos cantanto por Broadway y luego de comprarnos comida en una rotiseria a eso de las 22 volvimos flotando por la diez sin poder pisar el suelo

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