lunes, 21 de septiembre de 2009

La llegada

El viaje fue de lo mas placentero, aunque debo decir, que cada vez mas lamento no viajar en primera. La sitaucion de la aerolineas hace que cada vez los asienos sean mas minimos y si bien yo ya no crezco, mi hija llegara sin problemas al metro 78 y viajo muy mal. Sus piernas larguisimas, que supongo le traeran algun beneficio, a la hora de viajar en turista son un problema.
Gracias al cielto dieron peliculas como La propuesta, con S Bullock y The Hangover que la etretuvieron.
la madre, en tanto, se tomo un Roibnol, no se si se escribe asi, pero son unas pastillas verdes que me dio alguna vez mi esposo y desde hace siete años, cada vez que viajo me tomo una y duerma en las condiciones mas miserables.
Llegamos a Miami a las 4.30, le arme una camita a mi hija en el suelo del aeropuerto - recuerdo que ella no habia dormido nada- y ahi se tiro una hora y cuarto hasta que tomamos el plane a Chicago.
Yo volvi a dormir en ese vuelo de dos horas y pico como una reina, esta vez sin pastilla.
Al llegar a O Hare airport, todo salio perfecto, a punto tal que pudimos venir desde el aeropuerto hasta el hostel en subte, sin pedir favores a nadie. Lo unico complicado fueron las escaleras de una de las estaciones. Hasta ahi veniamos con escaleras mecanicas x todas partes.
En el camino, conocimos a una mama uruguaya con sus dos hijos, uno de 16 muy buen mozo aunque adolescente, que motivo bastante a mi hija a pesar del sueño que traia. Ellos tambien venian a Chicago pero, a un hotel de bastante mas categoria que el nuestro, auqneu no creo que mas divertido. Viajamos en el tren/subte con ellos y nos despedimos cada uno en su estacion. Sin intercambio de mails ni nada, pero la suerte luego nos volvio a cruzar. Volvere sobre este punto misterioro en otro momento

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